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Diseñan nuevo tratamiento contra insuficiencia renal

5 de marzo de 2018

La insuficiencia renal crónica o enfermedad renal crónica es un problema grave de salud pública a nivel mundial, se calcula que casi 10 por ciento de la población la padece. En México, más de ocho millones de personas sufren de insuficiencia renal, y de estas sólo unas 100 mil reciben tratamientos de diálisis (diálisis peritoneal y hemodiálisis).
 
A principios de enero de 2018, fue inaugurada en la Ciudad de México la primera Clínica de Investigación en Hemodiálisis, como parte de un proyecto estratégico del Centro Nacional de Investigación en Imagenología e Instrumentación Médica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa (CI3M UAM). Esa clínica forma parte del programa de Laboratorios Nacionales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

La contribución al conocimiento de esta clínica consiste en un nuevo proceso capaz de minimizar el consumo de medicamentos crónicos y preserva el bienestar del paciente en tratamiento por hemodiálisis a largo plazo.

Los beneficios esperados del proceso es reducir hasta 35 por ciento los gastos directos e indirectos de los tratamientos, además de pasar de 20 por ciento la tasa actual de letalidad a sólo cinco por ciento, explica Miguel Cadena Méndez, asesor de investigación y desarrollo de la clínica.

La visión en el nuevo proceso es personalizar su funcionamiento a las necesidades de cada paciente mediante indicadores fisiológicos, medidos por un monitor, que prevengan los eventos adversos como son la hipotensión intradialítica.

Los riñones, además de producir hormonas para mantener la presión sanguínea y hemoglobina estables, ayudan a eliminar el exceso de líquidos y desechos dañinos que se acumulan en el cuerpo (toxinas urémicas) derivado del metabolismo. Cuando una persona presenta insuficiencia renal crónica en estado avanzado, esto ya no es posible sin la ayuda de un tratamiento que reemplace la función de los riñones.

Entre las técnicas estándar que sustituyen la función del riñón, se encuentran la diálisis peritoneal, la hemodiálisis y el trasplante renal.

Ángel Fonseca Alva, nefrólogo de la Clínica de Investigación en Hemodiálisis, explica que para tal procedimiento se extrae sangre del paciente por medio de un acceso vascular, esta fluye a través de una máquina que utiliza un filtro con membranas en forma de capilares que depura desechos, sales y líquidos nocivos que interfieren con diversas funciones biológicas de los riñones.

De acuerdo con Joaquín Azpiroz Leehan, director de la Clínica de Investigación, la calidad de los tratamientos de hemodiálisis es aún deficiente. Ello se debe principalmente a que la técnica convencional sólo permite depurar toxinas urémicas de pequeño peso molecular, sin extraer moléculas grandes de mayor toxicidad.

Cuando el cuerpo acumula toxinas, gran exceso de agua y fosfato (de pequeño tamaño dentro de las células), los vasos sanguíneos se cierran y por tanto la presión sanguínea aumenta todavía más, lo que genera una carga en las presiones internas del corazón haciéndolo crecer.

Así, la función cardiocirculatoria se compromete y en cualquier momento termina por provocar, entre otros efectos negativos, el infarto al miocardio. Otros problemas derivados de la acumulación de toxinas son la tromboembolia pulmonar y la calcificación en los vasos sanguíneos.

HEMODIAFILTRACIÓN

En la Clínica de Investigación en Hemodiálisis se implementará la hemodiafiltración, que a diferencia de la hemodiálisis, depura toxinas urémicas, tanto pequeñas como grandes moléculas.

"La hemodiafiltración infunde aproximadamente 20 litros de agua ultrapura directamente a la sangre para que se genere un mayor flujo sanguíneo y dializante. Estos altos flujos aumentan la presión hidrostática en las membranas del filtro dializador para eliminar más moléculas, aquellas que son de gran tamaño", explica Azpiroz Leehan.

Aunque la hemodiafiltración ya se aplica en algunos países de Europa, la clínica sumará técnicas basadas en investigaciones de Miguel Cadena Méndez, profesor investigador adscrito al CI3M -que se han publicado en revistas especializadas desde 2007 pero no han llegado a la práctica médica-, en ellas se incluyen innovaciones que se gestaron en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (INCICH).

Las investigaciones de Cadena Méndez documentaron el impacto del ejercicio aeróbico, del control de la temperatura del líquido dializante y del apoyo nutricional durante el proceso de hemodiafiltración.

"Buscamos un tratamiento menos agresivo, queremos que los pacientes realicen ejercicio para que puedan eliminar más cantidad de líquidos y toxinas en el menor tiempo posible, evitando la hipotensión intradialítica", explica Joaquín Azpiroz Leehan.

Una de las principales complicaciones en el tratamiento de hemodiafiltración es el aumento gradual de la presión arterial. Para evitar esto, se implementarán mejoras a la técnica de control de temperatura del líquido dializante, el cual contiene una variedad de solutos que se utilizan durante el proceso de hemodiálisis para extraer las toxinas.

"Utilizamos una máquina que tiene la capacidad de modificar la temperatura del líquido dializante en tres modalidades. El efecto, cuando así se desea, es bajar la temperatura de los vasos sanguíneos para generar vasoconstricción periférica, así empiezan a cerrarse y la presión aumenta y con esto evitamos o disminuimos el riesgo de que el paciente tenga hipotensión", expresa Fonseca.

De acuerdo con el nefrólogo Ángel Fonseca, a nivel mundial, la mortalidad de enfermos renales que se someten a un tratamiento con hemodiálisis convencional representa el 23 por ciento, mientras que con la hemodiafiltración este porcentaje desciende a 17 por ciento. La meta del proceso innovador es lograr tasas de letalidad del orden de cinco por ciento.

El abrazo de la tecnología

Un monitor de parámetros fisiológicos será la clave -en trámite de patente- en la implementación del nuevo proceso de hemodiafiltración en CI3M. Los parámetros estarán relacionados con el control del sistema nervioso autónomo, el sistema metabólico y los cambios en la composición hídrica.

"A través del monitor, observamos el esfuerzo fisiológico que realiza el paciente durante el tratamiento. La idea es compensar el esfuerzo fisiológico del paciente para que se sienta abrazado por la tecnología y así no la rechaza. Queremos mantener su bienestar a largo plazo y así lograr que los pacientes no se den por vencidos en los tratamientos de hemodiálisis", explica Miguel Cadena, asesor de investigación y desarrollo de la clínica.

Otra innovación en el nuevo proceso es la inclusión de tratamiento de datos por inteligencia artificial. Los patrones a descubrir estarán basados en un análisis del historial clínico de todo paciente.

La idea es afinar la personalización del proceso para mejorar las condiciones fisiológicas pre y posdialíticas en las poblaciones típicas que se estarán atendiendo en esta primera clínica y por regiones en el país.

Los especialistas en salud han resaltado los beneficios de adoptar un estilo de vida saludable. Con el aumento en la incidencia de enfermedades crónico degenerativas como diabetes, obesidad e hipertensión, en un futuro también se incrementaría el número de personas que necesitarían tratamiento de hemodiálisis.

Fuente: FCCyT

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